Estuvimos recorriendo el Barrio Luna con un vecino del mismo

consejo3Transitamos las calles del barrio en horas tempranas de la tarde, con una importante temperatura ambiente. Pero luego de andar un rato, nos dimos cuenta que el calor no era nada si se comparaba con la tierra que se levantaba de las calles, inundando de polvo casas, autos y personas que por allí transitan.

Todos los vecinos conocen la emergencia económica por la que atraviesa el municipio, y se podría decir que hasta entienden el porqué de sus problemas. Pero también es cierto, que como sucede en el barrio Luna, hay temas que se necesitan resolver en verano, sobre todo los que tienen que ver con las calles.

Las calles Savio esq. Mayorano, entre el polvo y los pozos, mejor no pasar
Sobre Mayorano, una zanja que desapareció luego de que la empresa que puso la red de agua corriente pasara por allí
Así quedó Mayorano, a pesar de los reclamos, la empresa no la arregló
Según nos dice Pablo, el barrio tiene 25 manzanas, ninguna calle de asfalto y pocas familias. Cuenta que cuando hicieron las obras del agua corriente, “fue donde se empeoró el barrio. Ellos pasaban con las máquinas, y como hay muchos terrenos baldíos no había vecinos que se quejaran, entonces no hicieron cuidadosamente el trabajo como en otros barrios.”, aclarando que fueron los de la compañía que puso el agua corriente, y que a pesar de que hicieron las quejas y les dijeron que iban a venir a arreglar, nunca lo hicieron.

“Esta semana retomamos los petitorios a la Municipalidad, -continuó- esperando que asumiera esta gente y pudiera acomodarse, no estamos obligándolos a nada apurados, sino que son necesidades que quedaron pendientes y son graves para nosotros.

No tenemos vereda para salir del barrio y se complica. Tenemos muchos pedidos hechos en la Municipalidad que ahora nos dijeron que hay que pedirlo todo de nuevo, porque ellos quieren saber las quejas que tiene el barrio para saber cómo lo pueden solucionar también, eso lo veo bien, pero empezar todo de nuevo, para nosotros es complicado. Hay necesidades, pasar una Cham-pion, un regador, para nosotros eso es una cosa fundamental, son todas calles de tierra. Fui a entidades y una de las prio-ridades de ellos son las carencias de los barrios, pero le tenemos que dar un poquito de tiempo para que se organicen, yo los entiendo pero también me gustaría que nos entiendan a nosotros”.

Mientras recorríamos las calles Savio, Mayorano, llegamos hasta Pascual Simone y nos dijo: “Esta es la bajada de la Ruta 47 que nos une con Los Gallitos. Se inunda los días de lluvia por el arroyito fantas-ma que viene del lado del Tala y continúa para Los Gallitos. Con un poquito de suerte y piedad, como va a pasar la autopista, hicieron un drenaje, que hizo que el agua corra rápido y se meta por entremedio de la autopista, que todavía no está hecha. Fue un beneficio pero no es la solución total, tenemos bastante miedo que cuando construyan la autopista, se nos inunde porque va más o menos a dos metros a nivel de las casas, pero no sabemos qué va a pasar.